Aunque sabemos que la alimentación tiene un componente emocional importante, no es tan difícil adquirir unos hábitos alimentarios correctos: acostumbrarte a comer “bien” y a “moverte”, te resultará más fácil de lo que pensabas y te aportará múltiples beneficios (muchos más de los que ahora puedas imaginar). Piensa que lo más importante es tu salud, merece la pena dedicarle un tiempo.
1. Empieza con el desayuno (completo); no vale la excusa de que no tengo tiempo, es la comida más importante ya que el organismo ha estado muchas horas sin comer y necesita ponerse en marcha.
2. Haz cuatro comidas al día (como mínimo 3) y tómate tu tiempo (el cerebro tarda alrededor de 20 minutos en recibir la señal de saciedad, si comes muy rápido, puedes comer más de lo necesario, ya que el cerebro no ha recibido la señal) y siempre que puedas, evita comer solo (es mucho más agradable hacerlo en compañía).
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